¿Cómo resguardar una segunda vivienda?

Hay dos factores que pueden gatillar un robo: la oportunidad y el costo beneficio.

• Tecnología, seguridad física y capacitaciones, son las claves en materia de seguridad.

El estrés por el ritmo de vida en las capitales regionales ha incrementado el interés de los chilenos por adquirir una segunda vivienda, para disfrutar no sólo en verano, sino también durante el año. No obstante, esta ventaja trae consigo una preocupación no menor: la seguridad de la propiedad.

En los últimos tres años, ha habido un aumento constante y sostenido respecto a los requerimientos de análisis y estudios de vulnerabilidades de seguridad, relacionados con segundas viviendas o propiedades. Así lo confirma el gerente general de VIP Seguridad, Ralph Wladdimiro, quien sostiene que “esta tendencia está dada por el crecimiento del mercado de este tipo de bienes y, principalmente, por la necesidad que tienen sus propietarios de dotarlos de elementos de protección que inhiban o dificulten el actuar de los delincuentes”.

La mayor demanda de este tipo de servicios está dada en lugares aislados, sin presencia constante de cuidadores o de la acción preventiva de organismos del Estado (Policías). También, en algunos casos, “los propietarios de segunda vivienda requieren, por exigencias de los seguros contratados para eventos delictuales, medidas eficientes que prevengan el actuar de los delincuentes y, en caso de ser necesario, faciliten la identificación de los autores”, cuenta el ejecutivo.

Por lo anterior, plantea que “la propuesta debe apuntar a un concepto integral de prevención, que se basa en análisis de cada caso, los que pueden determinar una o varias acciones de seguridad” y, en ese sentido, recomienda:

1.- Tecnología: Alarmas, sensores, GPS, cercos, cámaras, drones, entre otros.
2.- Seguridad Física: Guardias, rondas motorizadas, canes entrenados, etc.
3.-Capacitaciones: Charlas comunitarias, clases de autocuidado y capacitación del personal doméstico, entre otros.

El gerente de VIP Seguridad especifica que, en el caso de producido el delito, “las personas también requieren apoyo de elementos de prueba, que faciliten la persecución penal de los responsables y la recuperación de sus bienes”.

Factores de riesgo

El ejecutivo aclara que hay dos factores que pueden gatillar un robo a una segunda vivienda: la oportunidad y el costo beneficio. El primero “tiene que ver con el proceder de un delincuente que sólo ve la oportunidad de cometer un ilícito, dado un descuido o despreocupación de parte de las víctimas; básicamente, no conlleva una planificación y estudio previo”. Y el segundo, “está dado por los asaltantes de viviendas que eligen sus objetivos teniendo en cuenta que asaltarla sí es arriesgado (por accesos protegidos, medidas de seguridad) y el botín es pequeño; por lo tanto, lo descartarán; por el contrario, si saben que el botín es atractivo (dinero en efectivo, joyas y dispositivos electrónicos) se arriesgarán por obtenerlo”, explica.

En este contexto, en las parcelas de agrado “podemos instalar sistemas sensores perimetrales y alarmas, siempre y cuando la propiedad cuenta con infraestructura adecuada, como muros o cercos bien definidos”, ejemplifica, precisando que “en caso de no ser así, tenemos canes de protección entrenados para no aceptar alimentos -de personas mal intencionadas, reduciendo el riesgo de envenenamiento- y atacar bajo ciertas condiciones y estímulos donde asuma que debe proteger”. Para el caso de alarmas o Circuitos Cerrados de Televisión (CCTV) que detectan movimiento, la idea es contar con personal de seguridad de respuesta inmediata (en camionetas, motos u otros medios), de manera de tener mayor capacidad de maniobra.

Finalmente, Wladdimiro afirma que cuanto mayor sea el número de medidas disuasorias que adopte el dueño de una vivienda (puertas, rejas, alarmas, etc.) menor será la probabilidad de sufrir un robo.
 

Fuente: VIP Seguridad